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Los números del confinamiento de los rodeos

Los números del confinamiento de los rodeos

Un informe recientemente presentado da muestra del avance de la cantidad de tambos estabulados en Córdoba. Los datos revelan las ventajas y las materias pendientes del sistema. En la última década, la producción lechera en estos establecimientos se incrementó en siete litros diarios por vaca

sábado, 22 de agosto de 2020 · 09:06
Especialistas de la Universidad Nacional de Villa María (UNVM) y del INTA Manfredi, Villa María y Ucacha realizaron un detallado estudio para mensurar la evolución de los tambos estabulados en el centro y sudeste de la provincia de Córdoba. Cuentan con los datos de un estudio similar realizado hace una década atrás, cuando era incipiente el sistema en la región.

“En la provincia de Córdoba se ha incrementado el número de tambos semiconfinados y confinados, representando el 26,8% y 18,2%, respectivamente (OCLA, 2019)”, especifica el estudio.

Del total de los tambos de la provincia, a finales del año 2019, 36 establecimientos se encontraban en proceso de construcción o tenían estabuladas sus vacas en ordeñe.

Para el estudio presentado hace pocos días atrás se relevaron ocho establecimientos lecheros estabulados, ubicados en la zona rural de Villa Nueva, Arroyo Algodón, Ana Zumarán, Carrilobo, Las Perdices, Oliva, Ticino y Colonia San Bartolomé.

Tomaron una multiplicidad de variables que pasan por las instalaciones, el asesoramiento, la cantidad de personal, el manejo y por supuesto, la producción.

A la hora de las conclusiones, el estudio encabezado por Georgina Frossasco (UNVM - INTA) expresa que “en los últimos 10 años ha habido una reestructuración de los establecimientos lecheros. Algunos de los establecimientos con sistemas open lot (lote abierto) han adoptado el sistema de compost barn (o sistema israelí, que permite al animal estar en una cama de compost) o free stall (tomado del sistema californiano donde la tierra es limitada), motivados por alcanzar una mejor eficiencia de conversión de los alimentos a leche, mayor confort animal y escala productiva”.

“Se observa una importante evolución en el grado de intensificación de la producción dado principalmente por una mejora sustancial en las instalaciones (sombra, sistemas de refrescado, consolidación de calles y callejones, mejoras en las condiciones de la cama y comederos), incremento en la adopción de tecnologías hacia una ganadería de precisión (identificación electrónica de animales, detectores de la actividad de rumia, puertas separadoras automáticas, monitor de producción de leche individual), progreso genético y manejo estratégico de la estacionalidad de los partos, especialización y organización de las tareas, mejoras en el manejo de la alimentación y digitalización de registros (uso creciente de software y apps)”, explican a manera de conclusión.

Pero no todo son buenas nuevas para el sistema. El estudio muestra que existen aspectos en los que se necesita “continuar trabajando”, y menciona específicamente el manejo de efluentes y residuos pecuarios; el tratamiento de enfermedades metabólicas y los problemas de mastitis; el porcentaje de mortandad de terneras en la etapa de crianza; la eficiencia en el uso de energía y agua y finalmente, la calidad e inocuidad de la leche.



Resultados

Como dijimos, los indicadores que analizaron en el informe son múltiples. Uno, es el de la superficie. “La superficie media de los establecimientos estabulados visitados es de 914 a 624 hectáreas, de las cuales el 51,6%, en promedio, son destinadas al sistema lechero.

En cuanto a la participación porcentual de la tenencia de tierra, el 29% de la superficie destinada a la producción de leche de los establecimientos con sistemas de alojamiento compost barn es alquilada, mientras que los free stall visitados desarrollan toda producción en sobre superficie propia.

En lo que hace a la alimentación, “todos los establecimientos relevados suministran una ración totalmente mezclada (TMR). La misma es preparada y repartida con míxer de una a 6,5 veces por día para los rodeos en producción de leche. Si se analiza el origen de los alimentos destinados al rodeo lechero, se observa que los alimentos con un mayor porcentaje de participación en la dieta y un menor porcentaje de materia seca son producidos en el mismo establecimiento. Así, por ejemplo, el 100% de los establecimientos cultiva maíz con destino a silaje y el 62,5% de ellos produce alfalfa para la confección de heno y/o silaje.

“Ningún establecimiento suministra forrajes frescos”, agregan.

Otro de los puntos analizados es el del tambo como “gran generador de puestos genuinos de trabajo”. “En los establecimientos visitados, trabajan de 17 a 8,8 personas, con un rango de seis a 32 empleados. Los tambos con sistemas free stall ocupan más mano de obra. Esto se atribuye a que generalmente requieren personal extra para el manejo de efluentes y residuos sólidos y el mantenimiento de la cama”.

En lo que hace al manejo, mostraron que “el número medio de vacas en ordeño (VO) de los tambos visitados fue 531 a 189 VO. Los sistemas de free stall presentaron mayor número de animales (618 ± 266 VO) que los compost barn (479 ± 135 VO). Del total de las VO, el 70,60 ± 21,13% se alojan bajo galpón (75,40 ± 17,89% en los sistemas compost barn y 62,60 ± 27,74% en los free stall), mientras que las restantes se encuentran confinadas en corrales (sistema dry-lot)”.

Y seguramente, uno de los datos de mayor interés tiene que ver con la producción: “El 87,5% de los tambos relevados vende su producción de manera individual, mientras que el 12,5% restante procesa su propia leche. En promedio, entregan a más de una usina láctea (media: 1,63 ± 1,41) con un máximo de cinco empresas diferentes. Esta diversificación en la entrega de la producción le permite generalmente un mayor poder de negociación para obtener mejores precios de venta. Sin embargo, se podrían alcanzar mayores ventajas comerciales si los productores se asociaran entre sí, de manera de incrementar los volúmenes de venta”.

La producción media anual del período 2018 fue de 6.312.776 ± 2.407.089 litros de leche, con producciones diarias de 17.295 ± 6.595 litros por día. La producción media mensual fue un 11,7% ± 4,4% menor en los meses de verano (diciembre a marzo) con respecto al resto del año. “La brecha entre el tambo de mayor producción individual respecto al de menor es de 11,74 l/VO/día. Lo cual demuestra que, si bien la producción individual es 63% más elevada a la media de los tambos del país (18,5 l/VO/día), es posible obtener mayores valores”.



Autores

El equipo de trabajo está integrado por Georgina Frossasco, Analía Echeverría, Juan Monge, Mónica Moretto, Sergio Dequino, Angel Barrenechea, Alberto Rampone, Pablo Fiorito, Jorge Martínez Ferrer, Nicolás Sosa, Diego Mathier, Marcos Bragachini, María Victoria Barrenechea y Alberto Guendulain; con la colaboración de los alumnos y egresados de la UNVM Serena Ayelén Ocampo, Marcos Marchini, Nadia Sánchez y Sofía del Pilar Martínez.

Fuente: El Diario de Villa Maria, suplemento Rural

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